Crónicas de un Errante

(Hace muchos años, parte I)

Esta noche...
como hace muchas no sé en que tiempo,
en realidad lo sé,
pero ahora que importa,
que importan las letras que viajan sin cesar en el viento,
aunque las borre malditas me persiguen, se pegan a mi alma, y no salen...
como mi maldita y dulce fortuna,
me busca en mis sueños y me entrega suspiros, felicidad,
para luego en locura convertirse en dolor, furia, furia por mi mismo,que me rasga por dentro... me vuelve malo, me vuelve bueno, y al final muero y vivo nuevamente, quién me entiende... quién lo entiende...

Esclavo sin ver ni sentir...

Le veo en noches oscuras y largas en la soledad de mi habitación.
Osa, si osa en llamarme desde las estrellas, mostrarse... tiene la desfachatez... desde el infinito(distancia)...
Estrepitosamente cae en mi frente y me refriega en el maldito rostro con danzas y risas macabras todo, me cansé de intentarlo, me alejan, me dicen que me olvide, que me vaya... no es la primera vez que me han expulsado por mirarme en menos...

tengo éstas malditas letras(estos malditos recuerdos)...
que usurpan mi mente como la estridencia de mi voz desgarrándose en el silencio... me rompen aún más... Me endurece aún más, me entierro las uñas en mi propia piel.
me vuelve fuerte por extraño que fuere y así fue.

Susurra aún de vez en cuando cuando quiero dormir y descansar por fin...
Aleja mi alma de mi cuerpo, y convierte el sentimiento de paz(ilusión) en un Caos que todo lo revuelve, que todo lo oscurece y destruye, nazco de nuevo, y que más da, cuando ha importado...
Llega como el viento, que quema, pero al contrario trae aromas lejanos de pasto primaveral, de lluvias, de días que nunca olvidaré... y noches de furia, pero quema, como quema...

Viene con risas y recuerdos de otra vida...
Esperando no sé qué...
Ni yo lo sé... marca el estado del todo y de la nada...
invade las millones de existencias que tuvieron que ser para estar yo aquí, contemplando éstas letras malditas que amo y me destruyen, me ahogo en lo que pillo, me asfixio en el humo de  mil cigarrillos.

para sólo sacar del fondo del aberno, letras que pudren si no salen, letras que brotan como sangre por mi nariz, o sudor en mis largas noches mirando el rincón podrido de mi habitación, el techo rayado con carbón, y tu rostro escondido pensando, pensando sin olvido, sin olvido... Escribo. Suspiro. Por eternas que parezcan las noches. Escribo. Rompo mis letras. Olvidando, tratando de olvidar o imposible de no recordar, se pegan a mi alma, duele como un miembro desgarrado, pero que importa... debo ser un humano más del sistema, cotidiano, de vuelta a la realidad y hacer que nada pasó aunque sé en el fondo de mi alma que no fue así.

(continúa)

L.
















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